Según el estudio, los factores de relaciones familiares, creencias religiosas, la pobreza y los prejuicios sólo preparan la escena y sólo tienen una influencia indirecta sobre la inclinación de los jóvenes a usar drogas. Dichos doctores señalan que son las amistades íntimas las que forman la actitud del joven, proveen la oportunidad de usar las drogas y ofrecen las ideas y creencias que justifican el uso de drogas.
Ellos concluyen que si el programa de tratamiento o terapia no se enfoca en las amistades íntimas, será muy limitado su provecho. Añaden que enviar a un joven a un programa lejos de casa no resuelve nada, al contrario cuando el joven regresa a casa se asocia otra vez con sus viejas amistades.
Dicho estudio no debe sorprendemos ya que Pablo dijo, "No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo." (1 Cor. 15:33-34). Salomón dijo, "La discreción te guardará; te perseverá la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos, para andar por sendas tenebrosas; que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas son torcidas y torcidos sus caminos" (Proverbios 2:11-15). Acerca de las amistades mundanas, Pedro dijo: "A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan (1 Ped. 4:4). Nuestro mejor amigo es Cristo, quien nos da todo lo que necesitamos para ser felices y lograr lo que Dios pone en nuestros corazones. Con Cristo por pastor, no nos falta nada. Y como seguidores de Cristo nos toca andar solos, sin' embargo, no estamos solos. Cristo está con nosotros. Y tal vez, algún día descubriremos el cariño y el respeto que le tienen a un cristiano de una moralidad vertical, aunque en el momento no lo admitan ... por miedo a lo que dirán sus amistades íntimas.

