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¿PROHIBE LA BIBLIA COMER SANGRE?
Por: Harris Lee Goodwin
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Con frecuencia nos enteramos, por medio de las noticias, de ciertos casos en que las Cortes civiles ordenan que un niño en peligro de muerte reciba una transfusión de sangre aun contra la voluntad de sus padres. También ha habido casos de adultos que han sido forzados a recibir una transfusión de sangre contra su voluntad.
Estas extrañas situaciones ocurren debido a las enseñanzas de ciertos grupos religiosos que creen que las transfusiones de sangre están en contra de la ley de Dios.
El grupo más conocido de estos es el de los "Testigos de Jehová", el cual enseña que la transfusión de sangre y comer sangre es una y la misma cosa, y que la práctica de hacer una transfusión de sangre es la apropiación de la vida. Ellos están dispuestos a arriesgar la vida antes que violar lo que consideran ser una violación de un mandato de Dios.
Las Escrituras del Antiguo Testamento enseñan claramente que comer sangre o comer la carne de un animal estrangulado con su sangre es una prohibición. Bajo la ley mosaica dada a los israelitas muchas comidas fueron señaladas como inmundas y su utilización como alimento fue prohibido. Levítico 3.17 dice: "Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis " (Véase también Levítico 7.26,27; 17.10-14; Deuteronomio 12.16,23; 15.23).
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El estado teocrático de Israel castigaba severamente a cualquiera que violara esta ley. Aun en el estado secular moderno de Israel ciertas minorías políticas obtienen concesiones del gobierno para la observancia de estas leyes sobre los alimentos, incluyendo las restricciones en la preparación de las comidas que se sirven en hoteles, restaurantes y la aerolínea nacional, para el consumo de los judíos y no judíos sin excepción. Sin embargo estos ortodoxos rabinos no consideran que la transfusión de sangre sea igual a comer sangre.
Noé, que no era judío, recibió bajo la dispensación patriarcal el mandamiento de Dios: "Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: Asi como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis " (Génesis 9.3,4). Los versículos 5 y 6 de este mismo capítulo refuerzan este concepto de lo sagrado y estipula que el hombre o bestia que sea responsable por la muerte de un ser humano también sufrirá la muerte. Este mandamiento antecede varios siglos a las leyes dadas a los judíos, lo cual prueba que comer sangre o comer carne de animales estrangulados, con su sangre, no es sólo una parte de las leyes sobre los alimentos (KOSHER) que aplicaban a los judíos durante la dispensación mosaica. Esto es de importante consideración ya que las Escrituras del Nuevo Testamento enseñan claramente que la ley de Moisés ya cumplió su propósito y que ha sido anulada y sustituida por la dispensación cristiana.
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Todavía queda la pregunta:
¿Prohíbe la Biblia comer sangre y carne con su sangre bajo la dispensación cristiana?
Los primeros convertidos al cristianismo eran todos judíos o prosélitos. Como creían que el cristianismo era una extensión de judaísmo, ellos continuaron observando las costumbres y los ritos de la ley de Moisés y las tradiciones religiosas comúnmente aceptadas entre los judíos. Estas observancias incluían dietas sobre las comidas, el rito de la circuncisión de los varones y otras prácticas.
Con la admisión de los gentiles a la iglesia surgieron nuevos problemas ya que los cristianos de antecedente judíos buscaron la manera de imponer la circuncisión y otros ritos de la Ley sobre los nuevos conversos gentiles, incluyendo las leyes sobre las comidas. Una evidencia clara de esto se ve en que prohibían "comer ciertos alimentos" (1 Timoteo 4.3). "Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años" (Gálatas 4.10). También insistían en que los creyentes tenían que circuncidarse (Gálatas 5.6). El libro de Gálatas mostró claramente que el antiguo pacto (de la dispensación mosaica) había concluido y había sido sustituido por un nuevo y mejor pacto de Dios -la dispensación cristiana. |
Sin embargo, debido a que las disputas amenazaron con dividir la iglesia de Cristo, los hermanos del mundo gentil viajaron hasta Jerusalén para llevar a cabo lo que se ha denominado el concilio de Jerusalén. Pablo, Bernabé y otros estuvieron presentes junto a los apóstoles y los ancianos de la iglesia de Jerusalén. La conclusión del asunto bajo la dirección del Espíritu Santo fue puesta por escrito a las iglesias en una carta como se describe en Hechos 15.23-29. El mensaje principal fue: "Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien".
Por lo tanto, es evidente que la prohibición de comer sangre en cualquier forma como alimento, o como un rito religioso ha sido una ley inmutable de Dios a través de los siglos.
Hay mucha gente que todavía utilizan la sangre como comida, tónico o aún como un rito religioso. Ciertas tribus de África abren las venas del ganado vivo para derramar sangre, la cual es bebida inmediatamente. En ciertas islas del Pacífico, en las cuales el canibalismo lleva en sí un significado místico y religioso, la sangre humana es empleada como bebida. En México y en varios países latinoamericanos se come un embutido hecho de sangre y manteca de cerdo, el cual es llamado morcilla o moronga. Entre los ingleses se sirve un pudín que es hecho de sangre. Esos cristianos, por causa de la conciencia y por la ley divina, deben abstenerse de comer sangre en esta u otras formas, al igual que se abstienen de prácticas y de fornicación.
La sangre representa la vida. La prohibición que tenemos de no comerla es un principio eterno y un mandamiento del Espíritu Santo.
Los "Testigos de Jehová" y otros grupos religiosos enseñan una doctrina equivocada en cuanto a esta enseñanza bíblica, al afirmar que la transfusión de sangre es una violación del mandato de abstenerse de comer sangre.
Hechos 17.26 declara: "Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres". La ciencia ha comprobado que aunque hay diferentes tipos, la sangre no difiere en cuanto a sexo o raza. Se puede hacer transfusiones no importa el color o sexo de cualquier persona de la tierra, siempre y cuando sea el mismo tipo. Sin embargo no se puede hacer transfusión de sangre de un animal a un hombre.
Todo alimento que es consumido es transformado en sustancias nutritivas que son necesarias para la energía y el desarrollo celular. La sangre también es consumida cuando ésta se transforma en sustancia alimenticia.
La sangre que se pasa en una transfusión a las venas de un ser humano no se consume o se transforma. Esta continúa viva, completa al pasar a las venas de otra persona, y no pasa el proceso de transformación como la sangre que se utiliza como comida. La transfusión no es ni científicamente ni bíblicamente un proceso de comer sangre.
Un niño que no ha nacido aún es alimentado por un medio intravenoso o sea a través del cordón umbilical, por el cual le llega al feto la sangre de la madre. La transfusión de la sangre materna lleva sustancias nutritivas y oxigeno que son necesarias para alimentar y sustentar la vida del bebé durante su estado prenatal. Entonces: ¿Está el niño comiendo la sangre de la madre? ¡Por supuesto que no! De otra manera, esto pondría a Dios en contradicción con sus propias leyes. Dios estaría violando su ley por medio de un proceso natural preestablecido. Más bien la transfusión de sangre que recibe el niño durante su existencia prenatal es un don de la vida.
En la misma manera, la transfusión de sangre para uno que está en peligro de muerte por la pérdida de su propia sangre, recibe el don de la vida por medio de un acto de misericordia del donador. Este no debe confundirse con comer sangre.
Aquellos que están dispuestos a sacrificar sus propias vidas antes bien que violar un mandamiento de Dios en cuanto a comer sangre son individuos que han de ser encomiados. Sin embargo si ellos erróneamente relacionan la transfusión de sangre con comer sangre, entonces deben examinar de nuevo su posición porque ésta no tiene base bíblica.
Aquellos que utilizan sangre en cualquier forma de comida, ya sea por ignorancia del mandato de Dios o por indiferencia, es necesario que también hagan un nuevo examen de su posición y también estudien de nuevo este asunto -que desistan de esta práctica y que manifiesten un respeto evidente por la vida como Dios lo quiere.
Harris Lee Goodwin |
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