Poco a poco cayo en el mundo de juegos de azar. Las drogas también hicieron presa de el. Así
comencé a mirar como salían los muebles de nuestro hogar; uno a uno fueron saliendo yo no podía
entender porque llegaban aquellos hombres y se llevaban nuestros cosas. Mi padre perdió todo lo
que tenia en el juego. Pronto nos miramos en la calle sin un techo donde refugiarnos. Mi padre se
convirtió en un teporocho.
Se quedaba tirado en las calles y muchas veces fui testiga de como se
burlaban de el gritándole tantas cosas negativas. También le llegue a mirar pidiendo limosna para
poder satisfacer su vicio. Aquellas burlas no solo eran para el sino también de mi se reían me
llamaban "Estela, la hija del borracho." No se que me dolía mas, si escuchar aquellas burlas o mirar
aquel hombre que yo había admirado tanto en esa condición.
El tiempo siguió pasando y en mi corazón seguía creciendo aquel resentimiento hacia mi padre y a
toda la gente que nos rodeaba. Sentía deseos de huir de aquella vida.
Comencé a crecer y a salirme
de mi hogar; primero fueron fiestas donde yo trataba de fugarme de aquella situación. Pronto conocí
gente mayor que yo que me indujo en una vida de perdición sin saber de que forma me encotre
siendo una menor de edad metida en antros de vicio y de perdición. Al poco tiempo estaba convertida
en una alcohólica y viciosa viviendo una vida de prostitucion; por algunos años viví rodando por
aquellos lugares. Un día decidí regresar a mi hogar, la situación era peor; ya había mas hermanitos y
mi padre seguía peor. Un dia lo atropello un carro; estuvo en el hospital como por dos meses pero
cuando pudo caminar, ayudado por unas muletas, volvió a salirse a lo mismo.
Un día llego como era
su costumbre, gritando, maldiciendo y golpeando a mi madre. En aquel momento sentí todo aquel
rencor en mi corazón.
Corrí a donde el estaba y tomándolo de la ropa lo arroje al suelo con todas mis fuerzas. El me miro y
me dijo llorando "mira lo que me haces; tu no me quieres; eres una mala hija." En ese momento sentí
aquella ternura que un día el me había inspirado y quise levantarlo, abrazarlo, decirle cuanto le amaba
y necesitaba; pero el rencor de mi corazón era mas grande que todo aquello, me salí y el como pudo
se levanto y se volvió a salir. Ese fue el ultimo día que lo mire. Esa noche lo mataron dándole mas de
40 puñaladas en su cuerpo. Después de esto volví a aquella vida de perdición, drogas, alcohol
volvieron a apisonarme. Mi cuerpo comenzó a enfermar a causa de aquella vida. Comencé a tener lo
que se llama delirios tremendos.
Escuchaba voces que me decían que me matara, que no servia
para nada. Varias ocasiones trate de quitarme la vida y por mas que buscaba no encontraba la
solución a mis problemas.
Un día viviendo esa vida de perdición ahí donde me encontraba juntamente con un grupo de personas
que vivian igual que yo llego un joven a predicarnos del amor de Dios diciéndonos que el podía
cambiar nuestras vidas. Yo escuchaba aquellas palabras con ansiedad en mi corazón aunque por
fuera aparentaba otra cosa.
Aquel joven hizo una oración que yo repetí en mi interior con todo mi
corazón pero no quise reconocerlo cuando aquel joven pregunto quien había recibido a Jesús en su
corazón. Yo lo insulte y le dije que yo no necesitaba de Dios maldije; y me retire de aquel lugar pero a
solas comencé a clamar a Dios pidiéndole que entrara en mi vida y que si era cierto lo que aquel
joven decía que me cambiara a mi porque ya no quería seguir igual. A los pocos días de esto me
moví a vivir a la ciudad de Tijuana y una hermana mía trabajaba con una familia cristiana. Ella
comenzó a hablarme mas de Dios. Un día me invito a la iglesia, a una campaña de sanidad. Asistí a
aquel lugar y yo no podía entender porque la gente se miraba tan contenta y cantaban y alababan a
Dios. Aquello comenzó a contagiarme; al poco rato comenzó la predicación.
Dios comenzó a hablarme de una manera tan especial.
Aquel varón me llamo al altar y ahí comenzó a
orar por mi. De repente sentí como que una mano invisible entraba en mi estomago y arrancaba
aquella enfermedad que por muchos años me había agobiado. No podía entender que pasaba pero
de repente comencé, por primera vez, a sentir aquella presencia maravillosa. Caí de rodillas
reconociendo que Dios era real en ese lugar. Comencé a llorar y a pedir perdón desde lo mas
profundo de mi corazón. Comencé a mirar rápidamente como en una pantalla gigante todo lo que
había vivido: mis borracheras y todas las suciedades que había cometido.
Me daba tanta vergüenza
saber que Dios había sido testigo de todo aquello. Lllore como nunca - no se que tiempo paso de
esto pero cuando al fin me levanté de aquel lugar me sentía tan limpia; sentía como que podía volar.
La sangre de Cristo había lavado mis pecados. Había vuelto a nacer; fue maravilloso.
Hubo un cambio radical en mi vida; mi familia y amistades pensaron que me había vuelto loca. A los
pocos días tuve mi primera prueba. Mi esposo no quería que regresara mas a la iglesia y me dijo que
nunca mas regresaría para allá, yo le dije que no dejaría de congregarme.
El se enojo y comenzó a
golpearme. Esa noche pude comprobar lo que dice uno de los salmos: Que el angel de Jehová
acampa alrededor de los que le aman los cuida y los defiende.
Mi esposo comenzó a golpearme tratando de que yo no siguiera en la iglesia. Me golpeaba cuando
dice el que escucho una voz que le decía que no me pegara; el no hizo caso y por segunda vez con
mas fuerza aquella voz le dijo "si la sigues golpeando te las veras conmigo." El, espantado, me dijo
"Estela, de verdad Dios existe." Yo le dije "si, y también a ti te ama." El cayo de rodillas y llorando me
decía "dile que me ayude, dile que me perdone, dile que yo no me quiero perder"... Mi esposo fue la
primer alma que Dios me permitió ganar para su reino. Gloria a Dios!
A través de estos años e sido
testigo del poder sanador y libertador del Dios todopoderoso. Dios a hecho milagros en mi cuerpo
sanándome aun de lo que los médicos han diagnosticado como tumores cancerosos.
Por eso y por muchas cosas mas alabo y doy toda la gloria al Dios altísimo. Tenemos 7 años al frente
de una iglesia en el sur California y Dios nos a bendecido de una forma muy especial. A el sea la
gloria y el honor por los siglos de los siglos amen.
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